5. La Salvadora

La Salvadora

Soy de Tegucigalpa, Honduras, tengo tres hijos, a dos los dejé botados allá. Eso es lo peor.

Salí un ocho de septiembre para llegar a México en noviembre ¿Por qué salí? Pues el motivo fue más por mi hija, tuvo un problema en el colegio porque me la querían meter a las filas de algo malo. Ella solo tiene 14 años. Y si en el país de uno pasan esas cosas, una busca otro país para poder salvar sus vidas, ¿me entiendes?

 Llegué a México pidiendo indicaciones a todas las personas con quien me cruzaba, así logré subirme a la Bestia. Como no traía dinero, el tren era la única solución. Nuestro destino, o bueno, hasta donde pudimos llegar mi hija y yo fue a Piedras Negras, Coahuila porque hasta ahí llega el tren. De Piedras nos vinimos acá a Monterrey, nos dijeron que aquí había trabajo, y lo que necesitamos es trabajar.

“Me aventuré por todos esos caminos, fueron casi como tres meses para llegar aquí a México. Luchando y luchando, arriesgando a mi hija y arriesgándome a mí nos vinimos en el tren, pero pudimos llegar. Gracias a Dios pudimos llegar, porque ya no podíamos vivir más en Honduras”.

En nuestro viaje para acá, llegamos a la central y pedimos un taxi. No encontrábamos dónde dormir, entonces en facebook un muchacho nos recomendó este albergue. Nos gusta mucho aquí. Imagínese, veníamos que no encontrábamos dónde irnos a meter. De nuestro país a este país desconocido, no conocemos nada, no conocemos a nadie, y aún así, nos abrieron sus puertas.

¿Cómo nos sentimos en el albergue? Bien. No nos falta nada. Podemos comer tres veces al día, podemos bañarnos, podemos dormir tranquilas. Me siento bien porque nos respetan.Mi sueño es poder trabajar, seguir adelante con mi hija y ya Dios dirá lo que nos depara ¿Cómo me siento yo? Pues como usted sabe, somos migrantes y eso nos tiene agotadas.